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lunes, 28 de mayo de 2018

Salmos 3

Sal 3:1
Salmo de David, cuando huía de delante de Absalón su hijo.
¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!
Muchos son los que se levantan contra mí.
Sal 3:2 Muchos son los que dicen de mí:
No hay para él salvación en Dios. Selah
Sal 3:3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Sal 3:4 Con mi voz clamé a Jehová,
Y él me respondió desde su monte santo. Selah
Sal 3:5 Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Jehová me sustentaba.
Sal 3:6 No temeré a diez millares de gente,
Que pusieren sitio contra mí.
Sal 3:7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío;
Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla;
Los dientes de los perversos quebrantaste.
Sal 3:8 La salvación es de Jehová;
Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

domingo, 27 de mayo de 2018

Salmos 2

Sal 2:1 ¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos piensan cosas vanas?
Sal 2:2 Se levantarán los reyes de la tierra,
Y príncipes consultarán unidos
Contra Jehová y contra su ungido, diciendo:
Sal 2:3 Rompamos sus ligaduras,
Y echemos de nosotros sus cuerdas.
Sal 2:4 El que mora en los cielos se reirá;
El Señor se burlará de ellos.
Sal 2:5 Luego hablará a ellos en su furor,
Y los turbará con su ira.
Sal 2:6 Pero yo he puesto mi rey
Sobre Sion, mi santo monte.
Sal 2:7 Yo publicaré el decreto;
Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;
Yo te engendré hoy.
Sal 2:8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
Y como posesión tuya los confines de la tierra.
Sal 2:9 Los quebrantarás con vara de hierro;
Como vasija de alfarero los desmenuzarás.
Sal 2:10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes;
Admitid amonestación, jueces de la tierra.
Sal 2:11 Servid a Jehová con temor,
Y alegraos con temblor.
Sal 2:12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;
Pues se inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en él confían.

Salmos 1

Religión, Fe, Cruz, La Luz, Mano, Confianza, DiosSal 1:1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sal 1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
Sal 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
Sal 1:4 No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.
Sal 1:5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.
Sal 1:6 Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá.

Salmos 86

    Salmos 86 La Biblia de las Américas (LBLA)

 Salmo de súplica y confianza

Oración de David.

86 Inclina, oh Señor, tu oído y respóndeme,
porque estoy afligido y necesitado.
Guarda mi alma[a], pues soy piadoso;
tú eres mi Dios; salva a tu siervo que en ti confía.
Ten piedad de mí, oh Señor,
porque a ti clamo todo el día.
Alegra el alma de tu siervo,
porque a ti, oh Señor, elevo mi alma.
Pues tú, Señor, eres bueno y perdonador,
abundante en misericordia para con todos los que te invocan.
Escucha, oh Señor, mi oración,
y atiende a la voz de mis súplicas.
En el día de la angustia te invocaré,
porque tú me responderás.
No hay nadie como tú entre los dioses, oh Señor,
ni hay obras como las tuyas.
Todas las naciones que tú has hecho vendrán y adorarán delante de ti, Señor,
y glorificarán tu nombre.
10 Porque tú eres grande y haces maravillas[b];
sólo tú eres Dios.
11 Enséñame, oh Señor, tu camino;
andaré en tu verdad;
unifica mi corazón para que tema tu nombre.
12 Te daré gracias, Señor mi Dios, con todo mi corazón,
y glorificaré tu nombre para siempre.
13 Porque grande es tu misericordia para conmigo,
y has librado mi alma de las profundidades del Seol[c].
14 Oh Dios, los arrogantes se han levantado contra mí,
y una banda[d] de violentos ha buscado mi vida[e],
y no te han tenido en cuenta[f].
15 Mas tú, Señor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad,
lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad[g].
16 Vuélvete hacia mí, y tenme piedad;
da tu poder a tu siervo,
y salva al hijo de tu sierva.
17 Muéstrame[h] una señal de bondad,
para que la vean los que me aborrecen y se avergüencen,
porque tú, oh Señor, me has ayudado y consolado.

lunes, 21 de mayo de 2018

Salmos 19


Los cielos cuentan la gloria de Dios,
    y el firmamento declara lo que sus manos han hecho.
Un día le cuenta a otro este mensaje,
    y cada noche a la siguiente.
No se escucha lenguaje ni palabras,
    ni se emite una voz que podamos oír.
Sin embargo, su voz atraviesa el mundo entero,
    sus palabras llegan al último rincón de la tierra.
Dios le ha dado al sol el cielo como hogar.
    Y como cuando sale un novio de la alcoba nupcial,
o como cuando un atleta se dispone a recorrer su camino
    así sale feliz el sol para hacer su recorrido.
Comienza su carrera en un punto del cielo
    y hace todo su recorrido hasta llegar al final;
    nada en la tierra puede escapar de su calor.
La enseñanza del SEÑOR es perfecta,
    reconforta el alma.
Lo que dice el SEÑOR en su pacto es seguro,
    ayuda a los ignorantes a volverse sabios.
Las leyes del SEÑOR son justas,
    hacen feliz a la gente.
Los mandamientos del SEÑOR son buenos,
    le muestran a la gente el camino correcto a seguir.
El mandato de respetar al SEÑOR es puro;
    permanece para siempre.
Las decisiones del SEÑOR son siempre justas;
    absolutamente correctas.
10 Sus enseñanzas valen más que el oro puro;
    son más dulces que la miel recién salida del panal.
11 Dios mío, tus enseñanzas previenen de todo peligro a quienes te respetan.
    Los que te obedecen serán recompensados.
12 ¿Quién puede darse cuenta de absolutamente todos sus errores?
    Así que te pido que me ayudes a no cometer pecados sin darme cuenta.
13 Protégeme de la soberbia;
    no dejes que gobierne mi vida.
Sólo así podré estar puro
    y libre de toda culpa.
14 SEÑOR, tú eres mi roca;
    eres quien me salva.
Deseo que te complazca
    todo lo que digo y pienso.

Que toda la creación alabe al Señor

¡Aleluya!

Alaben al SEÑOR desde los cielos,
    alábenlo en las alturas.
Alábenlo todos sus ángeles,
    alábenlo todos sus ejércitos [a].
Alábenlo el sol y la luna,
    alábenlo todas las estrellas que brillan.
Alábenlo los altísimos cielos
    y las aguas que están sobre los cielos.
Alaben el nombre del SEÑOR,
    porque él dio una orden y todo fue creado.
Él lo creó todo para que existiera para siempre;
    dio leyes que continúan para siempre.
Alaben al SEÑOR desde la tierra,
    los monstruos marinos y el océano;
el rayo y el granizo, la nieve y el humo,
    la tormenta que cumple sus mandatos;
las colinas y montañas,
    los árboles frutales y los cedros;
10 los animales salvajes y los animales domésticos,
    los reptiles y los pájaros;
11 los reyes y las naciones de la tierra,
    los líderes y los gobernantes del mundo;
12 los hombres y las mujeres;
    los jóvenes y los viejos.
13 Alaben todos ellos el nombre del SEÑOR,
    pues su nombre está por encima de todo nombre;
    su esplendor está por sobre los cielos y la tierra.
14 Él le ha dado poder a su pueblo.
    Que todos los que le son fieles lo alaben,
    los israelitas, su pueblo cercano.
¡Aleluya!

martes, 15 de mayo de 2018

La grandeza de Dios


Salmo 139.1-18 Dios es infinito. Para nosotros es difícil, con nuestras limitadas mentes humanas, imaginar exactamente lo que eso significa; sin embargo, es importante pensar en su grandeza. Su amor es inconmensurable, y Él es ilimitado en justicia y misericordia. El tiempo y el espacio no pueden contenerle.
¿Podemos ir a alguna parte donde Dios no esté? Puede haber momentos en los que sintamos que queremos escondernos de Él, pero, por fortuna, no hay ningún lugar al que podamos ir que esté fuera de su alcance. Lo último que deberíamos desear es estar separados de Él. Como creyentes, estamos conectados con el Padre para siempre, porque Él es eterno. Se llama a sí mismo el Alfa y la Omega, lo que significa el principio y el fin. Esto no quiere decir que el Señor comenzó en algún momento en el pasado de la eternidad, y que terminará en algún momento en el futuro. Significa que cuando comenzaron el tiempo y el espacio, fue Él quien los creó.

Cuando ellos terminen, Dios seguirá estando allí: Él es “el que es y que era y ha de venir” (Ap 1.8). Este era un concepto revolucionario para la multitud de judíos a quienes Cristo dijo: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Jn 8.58). Entendieron que Jesús, al decir que era uno con Yavé (el nombre de Dios, que significa “Yo soy”), afirmaba ser eterno, y por eso trataron de matarlo, pues consideraban que eso era una blasfemia (Jn 8.59).
Pero Dios no solo es infinito y eterno; Él también es inmutable (Stg 1.17). Mucho de lo que creemos se basa en esta característica de Dios. Podemos confiar en sus promesas, porque ellas nunca cambian, y también en su amor porque éste nunca termina.